A mediados de 2006 surgió la oportunidad de quedarme con este otro GS Club, que ya conocía y sabía en que estado se encontraba. Tras unos meses para pensarlo y buscarle un sitio, el 28 de Diciembre de 2006, justo 33 años después de su primera matriculación, el segundo GS caía en mis manos.


    Para contar la historia de este coche me remontaré a mediados de los años ´80, cuando aún era fácil encontrar los GS en la calle. Cerca de mi casa apareció un día un GS de un color verde metalizado que llamaba poderosamente la atención. Sus tapacubos verdes, a juego con el coche, eran algo que yo no había visto nunca y he de reconocer que cada vez que lo veía me quedaba pegado a sus cristales.

    Pasaron los años, y el GS verde seguía en el mismo sitio, envejeciendo con dignidad, pero perdiendo poco a poco ese resplandor de los coches recién pintados. Era el año ´91 y mi familia y yo (con nuestro GS) nos trasladabamos a vivir a Gran Canaria. Sin embargo, yo no olvidaba aquel coche y cada vez que volviamos por vacaciones lo buscaba por las calles del barrio, hasta que en el año 2001 desapareció para siempre. Pensé que lo habían achatarrado y lamenté no poder volver a verlo.


    En octubre de 2003, volvía a Albacete para vivir con la que ahora es mi mujer y un día, dando una vuelta por un polígono industrial, me topé de nuevo con este coche junto a un palas dorado. El virus del GS ya era fuerte en mí y sin pensarlo dos veces, al día siguiente volví a conocer a su dueño. Resultó ser un mecánico con muchos años de experiencia en Citroën y en la época del GS. Tenía aquellas dos unidades; el verde en estado de uso y el dorado a la espera de una reparación en el motor por tener un cilindro gripado.


    Con el paso del tiempo y a fuerza de llevar constantemente mi GS a su taller, dejó de ser un mecánico de confianza para mi coche para convertirse en un buen amigo con quien charlar de estos y otros artefactos mecánicos y conseguí despertar en él el vicio por el GS. Se decidió a restaurar el palas pero primero puso a la venta el verde.
    

    Pasaba el tiempo y el coche no se vendía, en parte por tener piezas de otras series y no estar completamente original. Al cabo de mucho tiempo y viendo que dificilmente se desharía de él decidimos de mutuo acuerdo que yo lo adoptaría, y así fue como finalmente aquel GS de extraño color acababa en mis manos después de casi dos décadas de verlo por la calle.
       


    La experiencia con estos coches y tener a mano gran cantidad de repuestos facilitó que se le hicieran al coche gran cantidad de cambios, tanto estéticos como mecánicos. En este último apartado es donde más sorprende, pues tiene el motor totalmente reconstruido en el año ´97 y desde entonces apenas ha recorrido 48.000 km., con lo que podríamos decir que usarlo es casi como estrenar un GS. Además, por haber pertenecido a un mecánico de la casa, amplio conocedor de sus secretos, ha sido mantenido escrupulosamente.

    A lo largo de las fotos que he ido intercalando en el texto, puede verse como he ido cambiando detalles del coche para acercarlo lo más posible a su equipamiento original, tales como el cambio de la parrilla y pilotos de GSA por unos de 1ª serie, el anagrama "GS club" del lateral, los cerquillos cromados de la parte trasera, etc. También me he permitido algunas licencias, como los letreros traseros o los tapacubos de GS X, no originales de este modelo.

      


    Por desgracia, una avería en el embrague unida a una situación personal difíl que me impedía acometer una reparación en condiciones me obligó a darle un retiro forzado. Tras muchas dudas sobre el futuro que le esperaría, mi amigo Robert se ofreció a quedarselo para su colección y en Julio de 2008 mi aventura con un segundo GS terminó con la sensación agridulce de haberme quedado a medio disfrutarlo.